(Ilustración de Lina Dudaite)

lunes, 15 de octubre de 2012

¿Recordáis cuando todavía enviábamos y recibíamos cartas por correo de manera habitual? ¿Cuando mirar el buzón encogía el estómago y alimentaba la imaginación? Existen cantidad de libros que recogen epistolarios entre escritores, músicos y artistas de todos los tiempos... Antiguamente por carta se forjaban amistades... y grandes amores.

Todavía hoy mantenemos vivas algunas tradiciones postales co

mo la Carta a los Reyes Magos, las postales de Navidad, incluso algunos nostálgicos todavía envían postales durante las vacaciones... Pero las cartas parecen haber perdido su sentido práctico y existen otras formas de comunicarse más rápidas; aunque la ilusión de recibir una carta escrita a mano, personalizada y con el olor de la persona que nos la envía está lejos de la inmediatez de un correo electrónico o un chat, así que, ¿por qué no recuperar esta bonita tradición?




domingo, 14 de octubre de 2012

EL RATÓN Y LA RATONERA


Un ratón, mirando por un agujero en la pared ve a un granjero y a su esposa abriendo un paquete. Sintió emoción pensando que era lo que contenía.

- ¿Qué tipo de comida puede haber allí?. Quedó aterrorizado cuando descubrió que era una ratonera.

Fue corriendo al patio de la Granja a advertir a todos:

- Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!

La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levantó la cabeza y dijo: – Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, mas no me perjudica en nada, no me incomoda.

El ratón fue hasta el cordero y le dice: – Hay una ratonera en la casa, una ratonera!

- Discúlpeme Sr. Ratón, mas no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones.

El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo: – Pero acaso, estoy en peligro?… Pienso que no, es más estoy segura que no.

Entonces el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido, para encarar a la ratonera del granjero.

Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una cobra venenosa. La cobra veloz mordió a la mujer. El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre. Todo el mundo sabe que para reconfortar a alguien con fiebre, nada mejor que una sopa.

El granjero agarró su hacha y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.

Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el cordero. Pero la mujer no se curó y acabó muriendo.

Y el granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.

MORALEJA: la próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como no es tuyo no le debes prestar atención.... habría que pensarlo dos veces.