Lo importante es no dejar de hacerse preguntas.


- Bien, Richard, somos imanes, ¿verdad? No, imanes no. Somos hierros, envueltos en alambres de cobre, y cada vez que queremos magnetizarnos podemos lograrlo. Hacemos fluir nuestro voltaje interior por el alambre y atraemos a quienes deseamos atraer. Al imán no le inquieta la técnica de su funcionamiento. Es él mismo, y por su naturaleza atrae algunos elementos y deja otros intactos.

