(Ilustración de Lina Dudaite)

jueves, 16 de septiembre de 2010

¿Cuestión de suerte?

Había una vez un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaban para condolerse con él y lamentar su mala suerte, el labrador les replicó:
"¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?"


Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió:
"¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?
Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir:
"¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?"


Unas semanas más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota, lo dejaron tranquilo. Y él , sin perder su calma habitual dijo:
"¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe? "

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