(Ilustración de Lina Dudaite)

viernes, 13 de mayo de 2011

Howard Gadner

El psicólogo estadounidense y profesor de la Universidad de Harvard Howard Gardner ha sido galardonado hoy en Oviedo con el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2011, al que optaban 31 candidaturas procedentes de diecisiete países.

Dice:
 hubo una humanidad que contenía sabios... hubo una antigüedad plena de capacidades matemáticas que iban mucho más allá del pensamiento electrónico que nos regala este tiempo de ocios y comodidades, donde la mente se acomoda a calculadoras que lo hacen todo... hubo una antigüedad plena de capacidades espaciales que iban mucho más allá del pensamiento electrónico que nos regala este tiempo de ocios y comodidades, donde la mente se acomoda a diseños que se replican a sí mismos favoreciendo el tener que prescindir de las tablas de los logaritmos... 
hubo una antigüedad plena de capacidades intelectuales donde las lenguas se reconocían por las comarcas y las mentes las impregnaban en sus neuronas permitiéndoles multiplicar el razonamiento social y colectivo, compartiendo experiencias que cultivaban la solidaridad del pensamiento... 
hubo una antigüedad donde las ciencias de la alquimia se combinaban con la cosmogonía filosófica para proyectarse al espacio alcanzado equilibrios que protegían el ambiente, interpretando la armonía de los astros y sus ciclos... hubo una sabiduría antigua que sabía de himnos y comunidades, un consejo de la tribu que vislumbraba los futuros y los destinos...
hubo bibliotecas que enorgullecerían al propio mundo de las ideas, no dependían de las corrientes ni tampoco de las electrónicas, sí lo hacían de las capacidades intelectuales para pensar, reflexionar, recordar, escribir, plasmar, ensayar, diseñar, elucubrar e ir más allá del acierto y el error. 
Hubo una inteligencia que no pudo evitar las vanidades, no pudo evitar las soberbias y sus desprecios, no pudo evitar las necedades, se entregó al conflicto como mecanismo de vida de los poderes, tanto, tanto, que arrasó con los valores de la vida, transformándose en un arma suficiente para tomar ventajas, competir para destruir, denigrar al otro, imposibilitando sumar, bloqueando la multiplicación sustentada en ecuaciones complejas, tanto que lo simple se transformó en imposible, el grado se transformó en bronce y éste en escudo... el mundo humano de hoy desprecia a los sabios e ignora a los profetas, dando espacio a las mentiras mediáticas y a los falsos valores que se sostienen en las almas vacías, plenas de desprecios, carentes de compasión y desconocedoras de la misericordia. 


El hombre depende de las teclas, de una pantalla, pero ya no sabe dónde queda el horizonte, pretendiendo creer que el SOL es suyo y que debe estar ahí porque él lo dispone... el hombre ya no atiende los llamados del suelo que pisa ni de las aguas que bebe, tampoco del aire que respira... lo que se ha ensuciado contamina, y el hombre se alimenta con toxinas de sí mismo.


 Las inteligencias del hombre son mucho más que siete, quizás catorce, dieciocho... no importa. Sin las fuentes, sin sus fuentes el hombre camina ciego, sin visión espacial, sin percepción lateral, sin "sentir" su propio destino... tanto es así, que el hombre de hoy cree estar en capacidad de negar su propio destino, a tal punto que se escupe a sí mismo negando al prójimo, habilitando a que las miserias del otro lo impacten de lleno porque él procede de igual forma, sin asumir que ningún hombre es nada sin el otro...


 Existe una declarada guerra de los sexos, intentando demostrar que uno es más que el otro, que puede más, sin reflexionar acerca de la importancia de las diferencias. La mujer es muchísimo más hábil que el varón, tanto que lo supera en inteligencia al punto de manipular las circunstancias a discreción... El varón se ha quedado y espera perdido, denigrado en su condición y despreciado por una sociedad que no aprende a reconocer sus errores... ya no hay conjunción, tampoco convergencia, menos confluencias... la palabra nosotros es una entelequia de conversaciones de ocasión... las personas se han vuelto enemigas de sus propias vidas y consecuentemente de las vidas de los otros. Transitamos una era de soledades en compañía donde el otro no significa nada... hecho que apaga las capacidades propias y las solidarias... hecho que eclipsa la ética y anula la mística que envuelve al humano desde que es engendrado, acompañándolo hasta que su muerte lo convierte en "distinto".


Muchos hijos no tienen "padres", aún teniéndolos... Los padres viven sin sus hijos, huyendo de las responsabilidades cortas, cobijándose en afanes y tareas los convierten en un número más de organizaciones que mienten sus consignas, burlan los valores y se consumen en conveniencias de corto plazo... Este hombre tiene inteligencias dormidas que no le permiten ver, oir y sentir con el alma, prescindiendo de sus ojos, oídos y piel... Este hombre cree que la consciencia es una mera palabra bíblica... Este hombre cree que su ángel de la guarda es un duende oportunista que responde a sus antojos y que está obligado a ello... finalmente este hombre está en contra de su propia casa, la Tierra y negando a su madre, la naturaleza... Este hombre y esta mujer están alcanzando la convergencia de las profecías, se está extinguiendo por impericia, negando sus sueños, burlando sus ilusiones y salteando sus esperanzas en la creencia que los bienes reemplazan las gracias y sus dones. El cerebro humano puede guardar siete inteligencias, pero sin alma, sin su esencia de espíritu, sin corazón... este hombre y esta mujer no son más que una cáscara sin contenidos, y sin ellos (contenidos) nada guarda sentido. Nacer para una vida vacía sin designio divino, aún para aquellos que son agnósticos y que la palabra "Dios" les produce urticaria, es algo semejante a navegar a la deriva...


El ser humano está a un solo paso de su extinción, una extinción que se le muestra a pleno rostro, avisándole que luego de ella no habrá regreso... pero el hombre insiste en negar lo evidente y pretender que el sentido común resta protagonismo... de este modo la inteligencia es apenas un ordenamiento neuronal que "sin vida" no es más que una descripción de los vacíos que dominan y se multiplican. Mayo 11, 2011.

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